Los rangos, sin rodeos
Lo primero que quiere saber quien busca esto es una cifra, así que vamos con ella. Estos son los rangos habituales del mercado español en 2026, para trabajo hecho por un profesional o un estudio, no por una plataforma de plantillas:
- Landing page o web de una sola página: 600 € – 1.200 €
- Web corporativa profesional: 1.500 € – 2.500 €
- Tienda online completa, con diseño cuidado y preparada para posicionar: desde 4.000 €, y puede pasar de 8.000 € según catálogo y funcionalidades
- Desarrollo a medida: se presupuesta aparte, porque depende de lo que haya que construir
Son rangos, no tarifas. Dos proyectos con el mismo número de páginas pueden separarse en un factor de tres según lo que haya detrás. Y si alguien te da un precio cerrado antes de preguntarte nada, no te está presupuestando: te está vendiendo un paquete.
Qué encarece de verdad una web, y qué no
Hay una creencia muy extendida de que el precio va por número de páginas. Casi nunca es así. Lo que mueve la aguja es otra cosa:
El diseño. Adaptar una plantilla y diseñar desde cero no se parecen ni en horas ni en resultado. La plantilla es perfectamente razonable para muchos proyectos; lo que no es razonable es pagar diseño a medida y recibir una plantilla.
Las integraciones. Un formulario que escribe en tu CRM, una pasarela de pago, una reserva con calendario, un catálogo que se sincroniza con tu ERP. Cada conexión con un sistema externo es trabajo técnico real y es donde se van las horas.
Los idiomas. Duplicar una web no es duplicar el precio, pero tampoco es gratis: hay traducción, estructura, y mantenimiento permanente de dos versiones.
El contenido. Quién escribe los textos y quién consigue las fotos. Es la partida que más se subestima y la que más retrasa los proyectos.
Y si se construye optimizada o no. Una web hecha pensando en que tiene que posicionar cuesta algo más al principio y evita una reconstrucción entera a los dos años.
Lo que no encarece tanto como la gente cree: tener veinte páginas en vez de ocho, o pedir un blog. Eso es estructura, y una vez montada se replica barato.
El coste que no aparece en ningún presupuesto: tu tiempo
Esto no te lo suele decir nadie, y es lo que más proyectos encalla. Una web corporativa normal te va a pedir, por tu parte, entre diez y veinte horas repartidas: decidir la estructura, revisar el diseño, reunir o escribir los textos, conseguir fotos decentes, validar.
Si no tienes ese tiempo, hay dos salidas honestas: pagarlo —que el estudio redacte y produzca, lo que sube el presupuesto pero lo cierra— o asumir que el proyecto va a tardar el doble. Lo que no funciona es firmar y confiar en sacar los textos «algún fin de semana».
Lo que se paga todos los años
El presupuesto de construcción es un pago único. La web, no. Lo recurrente es:
- Dominio: entre 10 € y 40 € al año
- Alojamiento: desde unos 60 € al año en compartido, bastante más si el proyecto pide servidor propio
- Licencias de plugins o del tema, si los lleva
- Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad, seguridad y soporte. Es opcional en el sentido de que puedes no contratarlo, pero entonces lo asumes tú
Conviene preguntarlo antes de firmar, porque una web barata con un mantenimiento caro puede salir más cara en tres años que una bien hecha de entrada.
Cómo leer dos presupuestos y poder compararlos
El problema de pedir tres presupuestos es que normalmente no son comparables: cada uno incluye cosas distintas sin decirlo. Un presupuesto que se puede comparar detalla, como mínimo:
- Qué entra y qué no en diseño: plantilla adaptada o diseño propio.
- Quién aporta textos y fotos. Si no lo dice, asume que tú.
- Si está preparada para SEO o eso es una fase posterior que se cobra aparte.
- Cuántas rondas de revisión incluye y qué pasa con la siguiente.
- Plazo y de qué depende.
- Formación para que puedas gestionarla tú.
- Qué pasa después del lanzamiento: soporte, garantía, mantenimiento.
- De quién son el dominio, el alojamiento y los accesos. Esto parece de detalle y no lo es: si no están a tu nombre, cambiar de proveedor te puede costar el proyecto entero.
Con esos ocho puntos, dos presupuestos que parecían separados por 1.000 € a veces resultan ser el mismo precio, y a veces resulta que el barato no incluía la mitad.
Por qué la web barata suele salir cara
No porque barato sea malo: hay proyectos que se resuelven bien con poco presupuesto. Sale cara cuando el precio se consigue quitando lo que no se ve. Una web de 400 € normalmente ha ahorrado en estructura, en velocidad y en que Google pueda entenderla, y eso no se nota el día de la entrega: se nota a los seis meses, cuando no entra nadie.
La señal de alarma no es el precio bajo, es el presupuesto de tres líneas. Si no detalla, no hay con qué reclamar.
¿Y si además quiero que me encuentren?
Construir la web y posicionarla son dos trabajos distintos, aunque conviene que los piense la misma cabeza. Una web puede estar perfectamente hecha y no recibir una visita, porque el posicionamiento es un trabajo continuo que empieza cuando la web ya existe.
Lo razonable es construirla con la base técnica preparada —estructura, velocidad, datos estructurados— y decidir después si se trabaja el posicionamiento. Si quieres los números de esa segunda parte, los tienes en cuánto cuesta contratar una agencia SEO en España, y si lo que te interesa es aparecer también en las respuestas de ChatGPT o Gemini, en cuánto cuesta el GEO.
Por dónde empezar
Antes de pedir presupuesto, ten claras tres cosas: qué tiene que conseguir la web (vender, captar contactos, dar credibilidad), quién va a aportar los textos y las fotos, y qué presupuesto anual puedes sostener contando el mantenimiento. Con eso, cualquier estudio serio te puede dar un número realista en una conversación.
Nosotros trabajamos desde Bilbao para empresas de toda España. Puedes ver cómo planteamos los proyectos en diseño y desarrollo web, y si estás en Bizkaia tenemos el detalle del mercado local en cuánto cuesta una página web en Bilbao. Si prefieres que lo veamos sobre tu caso, escríbenos y te damos una horquilla sin compromiso.

